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miércoles, 29 de febrero de 2012

XIV MARATON MONTAÑA ESPADAN


El pasado domingo Carlos Utrilla corría la XIV Maratón de montaña de Espadán, una prueba que resultó más dura de lo que me habían dicho,  y en lo que también influyó la elevada temperatura  (más de 20 grados) a la que el cuerpo no está habituado a estas alturas del año. Con salida y llegada en Segorbe (Castellón), la carrera recorre buena parte del parque natural de la Sierra de Espadán, alcanzando el punto culminante con la subida al pico del mismo nombre y pasando por pequeñas localidades enclavadas en dicho parque, hasta completar los más de 42 kilómetros y cerca de 3.400 mts de desnivel acumulado.

 La carrera comenzaba con un progresivo ascenso seguido de un amplio cresteo hasta que, en el km 11, llegaba la fuerte subida al Alto del Bellido, 350 mts de desnivel en 3,5 kms y que contenía la rampa ascendente más dura del recorrido: 41,39%. Tras un nuevo cresteo y el descenso del Barranco del Malo, llegaba la subida a Espadán, donde ahora en poco más de 3 kms se ascendían otros 500 mts y se llegaba al punto más alto de la carrera. Tras un comienzo de descenso peligroso, donde se habían dispuesto cuerdas para ayudar a pasar por las rocas, se baja por zonas de piedras sueltas y luego por un barranco, el de Almanzor.

A partir de aquí el recorrido se suaviza, aunque todavía encontraremos diferentes subidas: no muy extensas pero duras, sobre todo a estas alturas donde la exigencia del tramo ya recorrido y el calor han empezado a hacer estragos. Por mi parte, en el avituallamiento del km 25,500 (3h17' de carrera), noto que algo no va bien: tengo un principio de deshidratación. Así que bebo varios vasos de agua, pero cuando reanudo la marcha, al kilómetro el cuerpo pide más líquido. Aunque llego a temer por no poder concluir la carrera si todo esto se traduce en graves calambres, con más sufrimiento de lo deseado y más que nada por la "costumbre", los kilómetros van cayendo poco a poco. Como dice un corredor con el que comparto ruta, estas pruebas acaban por convertirse en carreras de supervivencia. Lo últimos toboganes se afrontan como se puede y tras tener que subir una rampa culminada por escaleras en el último km, logro llegar a meta en 5h13'41" (haciendo un más que decente puesto 132º de casi 800 que iniciaron el recorrido). Ahora, un pequeño descanso tras haber hecho 3 maratones en 80 días y recuperar fuerzas para en abril celebrar en Madrid "las bodas de plata" maratonianas.
 

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